La epicondilitis

La articulación del codo puede soportar cargas repetitivas según su actividad laboral y deportiva, pudiendo dar como resultado la inflamación de los tendones. Se origina en los cóndilos, en la zona distal del húmero, principalmente en el epicóndilo lateral(epicondilitis), también llamado “codo de tenis”. Si la lesión se produce en el epicóndilo medial o epitrocleo (epitrocleitis) el tratamiento será el mismo, siendo el más común la epicondilitis o inflamación del tendón extensor común.

Ciertas actividades deportivas como el tenis, béisbol, halterofilia, lanzamiento de peso... son susceptibles de desarrollar esta patología.

El tratamiento sugiere en primer lugar la reducción de la inflamación pudiendo, al margen de la medicación prescrita, realizar masajes que aumenten la circulación favoreciendo con ello la curación. Es recomendable la utilización de soportes de codo diseñados para tal efecto, como las coderas con cincha de sujeción proximal de antebrazo que se posiciona 3 cm. por debajo del epicóndilo, y que en la mayoría de los casos incorporan una almohadilla de compresión (generalmente de silicona) que se aloja en el vientre muscular por debajo del origen del epicóndilo. Su función es la de crear una presión distal a la inserción del tendón, minimizando las cargas en su origen y aliviando el dolor.

Se encuentran disponibles en el mercado diversos modelos. Es recomendable dejar su elección a los profesionales rehabilitadores, traumatólogos, fisioterapeutas y técnicos ortoprotésicos.

Órtesis para el tratamiento cervical

Hay distintas causas que pueden producir dolor cervical, siendo esta patología un problema que afecta a un elevado porcentaje de la población y que aparece en las civilizaciones modernas. Entre estas causas se encuentran como las más comunes la degeneración discal (con o sin hernia de disco) y la artrosis degenerativa de las facetas articulares. Traumatismos como el comúnmente llamado “latigazo cervical” o fracturas vertebrales, así como actividades laborales repetitivas propias de los procesos productivos en la industria actual son, junto con el envejecimiento, factores que propician los procesos degenerativos que finalmente se expresan mediante el dolor.

Distintas funciones se requerirán de las órtesis para el tratamiento de las diversas patologías del segmento cervical. Por ello, el diseño de los numerosos dispositivos existentes actualmente en el mercado obedecerá a la finalidad del tratamiento, pudiendo dividirse en las órtesis cervicales y las órtesis cervico-torácicas, dependiendo del segmento vertebral que abarque. El aporte térmico a la zona o una pequeña descarga y relajación pueden ser el objetivo de los collarines blandos junto con la limitación de la movilidad.

Sin embargo, cuando se presentan patologías como las fracturas vertebrales,
las funciones solicitadas a las órtesis cervicales son la completa inmovilización (evitando la flexo-extensión, rotación o inclinación lateral), las órtesis cervico-torácicas nos proporcionan diseños que, abarcando el segmento cervical inferior y dorsal superior, nos ofrecerán puntos de anclaje que, incluso al margen de obtener las funciones antes expuestas, podremos aplicar fuerzas de distracción. Así disminuirán las compresiones entre los cuerpos vertebrales, pudiendo regular el grado de flexión o extensión en el que queramos inmovilizar y efectuar la tracción del segmento cervical, como ocurre con las Minervas tipo SOMI o similares.

Son numerosos los dispositivos ortésicos cervicales existentes en el mercado, permitiéndonos desde una leve descarga, inmovilización en algún plano o en todos ellos, hasta una completa distracción como es el caso de los halos craneales.

Soportes de hombro

Las lesiones de hombro requieren de algún sistema que desgrave e inmovilice la articulación. Dependiendo de la lesión el diseño del sistema de desgravación e inmovilización variará.

En el caso de las luxaciones y subluxaciones de hombro se precisará que la función del dispositivo soporte el peso del brazo, desgravándolo a la vez que lo mantenga pegado al cuerpo e impida, mediante cinchas que lo abracen al torso, cualquier posibilidad de que se realicen movimientos de rotación externa, lo que potenciaría la luxación del hombro.

En el caso de lesiones del plexo braquial, y dado que la articulación del hombro es inestable, ya que la superficie de contacto entre la cabeza del húmero y la fosa glenoidea es pequeña, y aunque la estabilidad articular se consigue gracias al papel que desempeñan la cápsula y los ligamentos, la mayor parte del soporte lo proporciona el músculo supraespinoso el cual, y dada su debilidad, se produce una subluxación del hombro. Dicha subluxación produce dolor dada la tracción a la que se ven sometidos los tejidos blandos, ligamentos y nervios de la articulación.

Estos condicionantes requieren que el hombro sea desgravado mediante soportes y cabestrillos, también llamados charpa de desgravación. Existe en el mercados gran diversidad de modelos, diseñados acorde a las distintas situaciones en las que el hombro precisa del alivio de las cargas a las que se ve sometido (posquirúrgico, traumatismos, etc.). Su diseño requiere ser confortable, de fácil colocación para el paciente (al cual le resta una mano útil) y que sea especialmente cómodo en la zona donde transfiere la carga, bien sea el cuello o bien el hombro opuesto, así como los sistemas de fijación en el torso.

Órtesis de hiperextensión de tres puntos

Las órtesis de hiperextensión de tres puntos están indicadas en las fracturas vertebrales por compresión, siempre y cuando estas sean estables y se encuentren en la columna dorsal baja o la lumbar alta. Su función es producir una hiperextensión de la curva fisiológica, evitando la flexión y aliviando con ello las fuerzas de compresión sobre los somas vertebrales.

Para obtener esta función se aplica una fuerza de compresión en el esternón y otra en la zona suprapúbica, mientras por la espalda se aplica una tercera fuerza a nivel dorso lumbar siempre por debajo de la vértebra D-8. De esta manera obtenemos una modificación de las curvas fisiológicas de la columna, forzando la hiperextensión. Estas fuerzas son relativamente bien toleradas en pacientes jóvenes y con buena estructura músculo-esquelética. Sin embargo en pacientes de edad con cifosis acentuada o tórax en quilla, osteoporosis, u otras afecciones de tipo respiratorio o similares, la intolerancia se hace patente, especialmente en la zona del esternón.

Es en estos casos en los que podemos modificar el apoyo de esternón. Para ello, colocaremos dos apoyos pectorales por debajo de la clavícula que realizarán la misma función, incluso controlarán mejor los movimientos de rotación del raquis superior y la ante pulsión de hombros. Por otra parte, en la zona suprapúbica podemos seleccionar aquellos dispositivos que presenten un apoyo basculante que se adaptará a las distintas situaciones del paciente (bipedestación o sedestación). Es imprescindible una correcta adaptación por parte del técnico ortoprotesista de este tipo de órtesis, pues su éxito depende mucho de ello.

Las órtesis de hiperextensión tales como el Marco de Jeweet o los Cruciformes no nos proporcionaran ninguna estabilización en el plano transversal, siendo necesario en estos casos recurrir a otros dispositivos, como los corsés de termoplástico de baja densidad fabricados sobre molde del paciente en hiperextensión máxima.

Órtesis estabilizadora Walker

La órtesis Walker consiste en una funda de una sola pieza construida en material transpirable que se abre completamente por su cara anterior, permitiendo al paciente introducir la pierna y el pie con facilidad. Una vez adaptada se ajusta mediante un sistema de velcros y cinchas, colocándolo seguidamente en la órtesis y fijándolo a las pletinas de aluminio medial y lateral con el microgancho situado en su cara interna. Para ello es necesario preservar las fundas de plástico que envuelven a las pletinas, retirándolas una vez tengamos segura su ubicación, evitando así que se adhieran involuntariamente en posiciones no deseadas. Estas pletinas se encuentran ensambladas a la suela diseñada en forma de “balancín”, con la finalidad de asistir a la fase de apoyo y despegue durante la marcha.

Existen en el mercado diversos modelos. Algunos de ellos poseen una cámara de aire que, mediante su inflado, permite variar el nivel de descarga del pie y tobillo, así como articulaciones de control de la flexo extensión del tobillo.

Indicado en fracturas y lesiones asociadas a la articulación del tobillo y el pie, actúa en el primer estadio como sistema inmovilizador, gracias a la bolsa de aire que nos permite controlar el nivel de carga, en el caso de que el modelo prescrito disponga de este sistema. Con la articulación de tobillo con control de la flexo- extensión, podremos variar progresivamente el rango de movilidad.

El aspecto más interesante del Walker es precisamente este mecanismo de la articulación de tobillo, que permite una completa inmovilización de la articulación o una regulación con pequeños ajustes que permitan movilizaciones en un rango específico, desde un mínimo de 0º hasta un máximo de 45º con un control gradual.
La articulación mecánica nos permite una doble acción, pudiendo regular independientemente el grado de movilidad de flexión plantar o el grado de movilidad de la flexión dorsal, así como la completa inmovilización en cualquier ángulo deseado.

Tratamiento del Hallux Valgus


El tratamiento del Hallux Valgus depende del grado de deformidad, la edad del paciente y su actividad. Cuando la deformidad se encuentra en su inicio y su diagnóstico es temprano, se pueden adoptar técnicas conservadoras/preventivas. Esto es debido a que la función del pie durante la marcha, junto con otros factores (genéticos, tipo de calzado, etc.), son los responsables de que los segmentos óseos se deformen progresivamente. Así, tanto si se realiza una corrección quirúrgica como en caso contrario, deben utilizarse soportes plantares con las correcciones oportunas (barra retrocapital, arco longitudinal) con la finalidad de compensar el funcionamiento pato-mecánico del pie, limitando así las fuerzas que producen el progreso de la deformidad.

El diseño del calzado es de máxima importancia, debiendo alojar sin comprimir la exostosis o bunión. Este puede ser protegido por juaneteras, siendo recomendables aquellas confeccionadas a medida en silicona por el podólogo u ortoprotesista.

Los correctores nocturnos tienen la función de crear una realineación de la articulación. Consisten en un dispositivo prefabricado en termoplástico con un sistema de tracción regulable, con el que podemos aumentar la fuerza progresivamente a medida que la corrección ocurre.

En los casos en los que existen manifestaciones clínicas como dolor, artrosis en la articulación, matatarsalgia, dedos en garra secundarios o incluso dolor en rodillas y caderas estará indicado el tratamiento quirúrgico. Hay que tener en cuenta que, aunque existen numerosas técnicas, este es siempre un proceso complejo.

Tratamiento ortésico de la enfermedad de Legg-Calve-Perthes


La necrosis avascular de la cabeza femoral, denominada comúnmente como Enfermedad de Perthes (1910), aparece en niños/as a la edad aproximada de los 4 años. Su tratamiento tiene como objetivo conseguir una articulación de cadera lo más congruente posible, y para ello desde su mejor conocimiento se han venido realizando diversos tratamientos.

Inicialmente el tratamiento consistía en evitar la carga en los pacientes que se encamaban, sometiéndolos a tracciones del M I por un tiempo prolongado (en torno a los 12-18 meses), con la finalidad de evitar una coxa plana o una articulación subluxada por falta de congruencia articular. Otros métodos utilizaban férulas de Thomas u órtesis de Fillauer (Esteve de Miguel, 1979).

En 1957 el Dr. Williams Craig sugirió posicionar al paciente en abducción y rotación interna, comenzando a tratarse mediante yesos denominados BROOM-STICK. Este método daba buenos resultados, y permitía al paciente seguir el tratamiento en su domicilio, aunque surgía el problema de la larga inmovilización de la rodilla. A imagen y semejanza se diseñó la órtesis de Newington que, manteniendo al paciente en la misma posición, permitía retirarse para la higiene personal. Fue Babechko en 1968 quien presentó la primera férula multi-articulada que permitiría la deambulación, manteniendo la abducción de cadera necesaria que alojaba la cabeza femoral dentro del acetábulo, para que por compresión intermitente y debido al constante movimiento, se remodelase una articulación congruente durante el proceso de regeneración ósea. El propósito era situar las cabezas femorales en el interior de su respectivo acetábulo, evitar la presión de los bordes externos del acetábulo en la cabeza femoral, e igualar la presión en el cartílago articular sobre la cabeza del fémur, permitiendo la marcha con bastones.

Fue en el Scottish Rite Hospital de Atlanta donde se desarrolló la que actualmente es la órtesis más utilizada en el tratamiento del Perthes. Denominada órtesis de ATLANTA, consta de un cinturón pélvico unido a dos musleras mediante articulaciones mecánicas de cadera. Las musleras se encuentran unidas entre sí mediante una barra telescópica que mantiene ambas piernas en abducción sin control de la rotación interna y permitiendo al paciente caminar sin muletas, siendo esta mucho más confortable y menos pesada.